Lawrence Durrell y Henry Miller

Una sonrisa en el ojo de la mente… L. Durrell

Aparece de nuevo en  mi vida – en ese baúl «desastre» en el que a veces metemos un poco de todo…  escenas, momentos, paisajes, personas, músicas, libros – uno de mis  escritores «fetiche». Para quien la lectura ha sido siempre una compañera fiel y fuente de disfrute constante, descubrir ciertos autores que parecen hechos de una piel que se nos acomoda, supone encontrar un pequeño tesoro que nos acompaña siempre, aunque en ocasiones permanezca escondido a la espera de que volvamos a destaparlo. Y es eso lo que me ha ocurrido con Lawrence Durrell. Le descubrí en una adolescencia tardía, y me sumergí de lleno en sus obras y las de algunos de sus coetáneos. Él y otros, como su amigo Henry Miller, supieron con su osadía y franqueza, ofrecer al mundo textos y experiencias que por momentos causaron escándalo, además de expectación.

Recuerdo y de hecho conservo, párrafos completos de la abundante correspondencia que Miller y Durrell intercambiaron tras conocerse en París a finales de los años 30 del s. XX; cartas que se prolongaron a lo largo de su vida y que son en sí mismas pura literatura. Tanto uno como otro eran arqueólogos del alma humana, y como tales, disfrutaron y sufrieron sus propios descubrimientos. Dos grandes de la literatura, dos apasionados de la vida no exentos de cierta polémica. ¡Cómo los disfrutaba yo entonces! En un momento de mi vida en que todo era confusión, descubrimiento, pasión, sueños y derrotas… a la vista del decepcionante y poco interesante panorama que me ofrecía la vida, yo comenzaba una y otra vez proyectos, aventuras, travesías que me mostraban nuevas perspectivas…. Siempre buscando fuera, naturalmente, nunca dentro.

Quizá influenciada por Durrell y otros que me acompañaron en ciertas travesías, empecé a dar forma a esa persona que ha ido representando el papel de quien se supone que soy. Que no soy…. de hecho. Pero eso lo voy descubriendo ahora. Poco importa.

Y qué tiene todo esto que ver con Durrell?… que me enrollo.

Lo que tiene que ver con Durrell es que fue también un buscador. No sé si acabó encontrando lo que buscaba, pero a juzgar por el precioso libro que quiero mencionar, estuvo cerca al menos.  “La sonrisa en el ojo de la mente”, alejado en cierta forma de lo que acostumbraba a escribir,  es un libro donde el autor nos traslada sus inquietudes acerca del Tao, de la existencia de la propia vida, del Universo y del amor incondicional. Una lectura recomendable.

Lawrence Durrell, "Una sonrisa en el ojo de la mente"Si eres una de esas mentes que quieren ir un poco más allá de la descorazonadora no-creatividad que nos ofrece la rutina en esta paupérrima opereta en la que quieren convertir nuestra existencia, abre el libro… y déjate llevar.

Hay más. Mucho más…

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